Quedándome o yéndome: ante-último post del año, John Martyn, "Solid Air", 1973


Regresando a esta sección que me trajo amigos y dolores de cabeza, voy a hacer un seguimiento canción por canción de un disco que DEBEN bajar sí o sí, un imperdible. Desde la mejor portada de la historia hasta las colaboraciones de Richard & Danny Thompson (nada que ver entre ellos, su único nexo es que son de lo mejor del folk y jazz inglés, respectivamente)

Dedicado a el pequeño gigante Nick Drake mientras éste atravesaba su última depresión, John Martyn logró un disco relajado, de eso que se llama
cool ahora, pero al mismo tiempo le dió una técnica y relieve a las canciones que pocas veces he oído.





Para bajar este regalo de fin de año para mis amigos, deben pinchar sobre la excelente foto de portada. Ahí va mi juicio:

1. Solid Air (10): De pequeño, había una canción de un disco mediocre de Mad Season, "Long Gone Day", que lograba que entre en trance cada vez que la escuchaba. Buscaba cosas parecidas, y llegó Solid Air. Se oyen los golpes de guitarra, el contrabajo que moldea el viaje, la voz bostezada de Martyn. Esto es Nick Drake, no porque la canción lo emule, sino porque imagino así sus pensamientos en el cuarto de su casa paterna. Supongo que, si el idiota de Ian Curtis se ahorcó escuchando Iggy Pop, en proporción Drake debió haberse dormido para siempre oyendo esta canción.

2. Over the Hill (7): Un temita amable, la mandolina de Richard Thompson le suma varios puntos, la letra y el swing no trasciende de lo que se hacía en la época en el circuito folkie.

3. Don't Want to know (9,5): le resto 5 centésimas porque Santana hizo el cover. El xylophone lo introduce en una esfera de ensueño; la letra, en el mood adecuado, puede tocar fibras íntimas. Atención que vale la pena llegar al solo de piano eléctrico.

4. I'd Rather Be the Devil (7,5): Muchos lo señalan como "el tema" del disco. A mí me gusta, y no mucho más.

5. Go down easy (8): Acá llegó mi amado folk inglés. Si este tema hubiera salido en los 90, hecho por un grupito grunge, hubiese sido N º 1. Éste me dice más de Drake que Solid Air, es más, podría haberlo grabado el duende de los zapatos pequeños.

6. Dreams by the sea (7,5): Un blues con la cuota de magia británica. Acá se le dá más espacio a los instrumentos eléctricos, que se esconden bastante bien anteriormente.

7. May you never (8,5): Tracy Chapman se cuela en el disco (no lo crean, el negrit@ aún ni había planeado matar a Lennon en esa época..era Tracy, no?). Me mata como toca la guitarra John Martyn, y su voz aún más. Entre bostezo, Billie Holliday y country.

8. The Man in the Station (10): EL TEMA del disco. No digo más para no quemárselos.

9. Easy Blues (7): El título reza su contenido. Ahora, traten de tocar así la guitarra aquellos que saben.

10. I'd rather be the devil (4): una cagada.



Bueno, me despido por ahora, mañana viajo, así que si no llego a confeccionar el último post del año, los saludo como empecé, subiendo discos para que podamos compartir la música que más nos gusta: la bien hecha.


En mi pequeño balance del año, las dos frases más idiotas de 2008:
1- "Esta bueeno", aplicado a todo
2- "Escucho de todo, menos cumbia", típico dicho de alguien a quien hay que colgar de ya-saben-donde.


Beijos.

Papá (Noel) se fue de viaje de negocios...

Mi regalo de Navidad, adelantado unas horas:


Y yo les regalo algo a ustedes, mi canción favorita de todos los tiempos:

¡Felicidades amigos!

Cheeeee!!!




Simplemente, opiniones de la audiencia norteamericana luego del estreno de "Che", de Steven Sodebergh.


"I didnt know much about guvarra, Im glad I watched it. VIVA EL REVELUCION!"



"This film shows a great chunk of history. And its about time too.. Guevera is a hero in big parts of the world, unless this story gets told, then people will forever associate him with the wrong side. Too often he is mistaken for being a radical."



"think it was an outstanding movie, with a stellar performance on the part of Deltorro."



"Maybe it's time for Mel Brooks
to do a movie about the ghost of Che inspiring Fidel and Hugo Chavez and other Western Hemisphere dictators."


"In the sequel, Che will announce that he's really Barak Obama's father."



Sin palabras. Ignorantes...


PD: No he cambiado una línea de las opiniones.

Dossier rock argentino, parte 1: Rock Racio-nal


Si Fabiana Cantilo tuviera dos dedos de frente en lugar del lunar sobre su rostro, en el momento en que el chanta de turno se le acercó con la propuesta de robar con un par de covers de temas muy quemados del rock argentino, hubiese dicho: "Pero amigo, un segundo, ¿no le parece mejor idea tomar canciones que podrían haber sido grandes éxitos, pero que por razones discímiles las grandes radios pasaron por alto?"

A Fabiana la siguieron una legión de ladris que, a caballo de grasadas ricoteras o engendros con fecha de vencimiento en 1989 como el sonido Soda, trataron de hacer unos pesitos con nuestro 'querido' rock nacional (tal vez llegaron antes que Fabi al curro, igualmente no me dá para ponerme a investigar quién fue el precursor, ni que fuera la historia de la bossa nova para ponerle tantas ganas)


So, se me ocurrió hacer un pequeño track-list que cualquier músico que quiera bien a la canción popular hecha dentro de nuestras fronteras pueda utilizar. Va a encontrar, si le falta inspiración para componer himnos microdancing para celular, perlitas que pasaron por alto, y que ni sus propios autores tocan en recitales y fogones. Ahí va:


1. Lament (Luca Prodan): Cómo no abrir con el hombre que cambió la escena, en su etapa previa a que Petinatto, Mollo y los mersas de las Pelotas le escupieran el asado.

2. Por probar el vino y el agua salada (La Máquina de hacer pájaros): Nobleza obliga, cabe destacar cuando un artista que no goza para nada de mi respeto es capaz de componer una pieza de semejante belleza. Debió ser la presencia de dos grandísimos músicos como Bazterrica y Cutaia. Cuando Mr. García se rodea de talentos, saca lo mejor de sí.

3. Mi espíritu se fue (Pescado Rabioso): Siempre imaginé que esta canción fue grabada al aire libre, en medio del bosque, con los Fab4 de nuestro rock inspiradísimos. Salvo lo último, que es cierto, el resto es un efecto de estudio muy logrado.

4. Los caminos que no sigue nadie (Pedro & Pablo): Su primer single abre con violín y una letra explícita (como es desagradable costumbre en ellos), pero sutil al mismo tiempo. No es fácil de conseguir este tema, pero vale la pena.

5. Isabel (Roque Narvaja): Tanto se habló de "Octubre, mes de cambios" cuando era difícil de conseguir, que cuando pude comprarlo me decepcionó totalmente. Pero esta canción vale la pena el disco completo, una perla entre tanto socialismo naïf.

6. Cantemos tu nombre (Aquelarre): La voz afectada, la guitarra acústicamente perezosa, ese punteo...uno de mis top 3.

7. El largo día de vivir (Miguel Abuelo et Nada): Acabo de escuchar el cover hecho por Iorio de Mariposas de Madera. Todos lo ven como algo incoherente la unión Peralta-Iorio, pero si bajan el disco que incluye este tema, notarán evidente la influencia de Black Sabbath sobre el grupo de nuestro amado bufón. Esta canción no tiene nada que ver con eso, es la más relajada del disco.

8. Mi mágico amigo (Pacífico): Grupo que duró un suspiro, un hálito de bellas canciones, entre las cuales la elegida emociona hasta las lágrimas (bueno, al menos a mí que soy flojito)

9. Si pudieras verme (Avant Press): Los 90 fueron una de las décadas más ricas para el rock argentino, y aunque muchos no la aprecien, logró que los hijos de una generación dejen de mirar y copiar a los padres de la escena local para hacer su propia música. La mayoría de estos hijos dilapidaron sus carreras yendo por caminos erróneos, pero fueron caminos propios. Leo García se fue a la merde, pero cabe destacar que un hombre que hizo canciones tan simples y bellas como esta, algo debe tener. Prefiero seguir escuchando estas composiciones y no averiguar lo que he planteado.

10. Cielo (Daniel Melero): Dejo para el final la joya del disco. Un pianito, una letra que vaga por la incertidumbre, un amor que ya no está entre nosotros, un músico que sabe arriesgarse. Igual que los que hacen covers de cover de Bersuit.


Quiero ver sus listas, amigos. Estoy ansíoso por leer comments.

Changeling


Acabo de ver "Changeling", la última película de Clint Eastwood. No se si ya se estrenó o si está programada para las próximas semanas o meses en nuestro país, pero lo cierto es que en un principio repase su poster con desconfianza, por la costumbre de ver a la señora Jolie en bulones mainstream indigeribles, pero al descubrir que se trataba sobre los Wineville Chicken Coop murders, no dudé un segundo en relajarme y disfrutar de las más de 2 horas de cinta.





Primero, vale aclarar que siento profunda admiración por Clint Eastwood. Es el único director vivo que posee un corazón latiendo debajo de su arrugado pecho y, más allá de deslices (no me gustó Mystic River ni Million Dollar Baby) o algunos films menores, posee el don de la sinceridad y compromiso con la historia que cuenta, lo que lo eleva a años luz de chantunes como Scorsese u otros fósiles.


Si bien es cierto que todo lo que se ha ponderado en Cannes sobre Changeling -el compromiso con la historia, la falta de "locuras" en el relato lineal y las tomas de cámara standard- se le ha criticado en EEUU, acostumbrados a los efectos visuales y a los antihéroes románticos gore en filmes de asesinatos en serie.

Lo más difícil de comprender, tanto para ellos como para los jinetes pálidos de la crítica local, es que ésta es una película sobre la fe.

Christine Collins (Angelina Jolie en su mejor actuación), madre sola y supervisora en un call center, debe dejar a su hijo en casa para hacer horas extras. Cuando regresa, Walter ya no está. La policía no toma su denuncia, y pasan las semanas. A los dos meses, encuentran a su hijo. Gran operativo de prensa para el reencuentro, uniformados sonriendo para las cámaras, reencuentro.
Pero ese niño regordete que la abraza al bajar del tren no es su hijo. Se lo dice su instinto, se lo dicen varias diferncias físicas, los maestros y doctores.
El detective Jones, harto de esa madre obstinada, la acusa de afectada mental y la obliga a ingresar al asilo mental, donde encuentra un grupo de mujeres que comparten denuncias veladas contra una policía corrupta. Desde afuera, un reverendo presbiterano que lucha contra la corrupción policial (John Malkovich, menos parecido a Grandinetti y menos pesado que de costumbre) hace fuerza para que liberen a Christine. Lo logra, y cuando ella sale se entera de la verdad.
En las afueras de Los Angeles, un niño confiesa que, en una granja abandonada de Wineville, fue obligado por su primo a observar y ser partícipe del asesinato a hachazos de al menos 20 niños, entre lso cuales señala al hijo de Christine como una de las víctimas.
Apresado Gordon Stewart Northcott (interpretado impecablemente por un actor poco conocido para muchos, pero admirado por mí en sus intervenciones en LAw & Order, Jason Butler Harner), responsable de la masacre, se inicia el juicio, que incluyó la separación de toda la cúpula mayor del LAPD, algo que ni siquiera las masacres de los uniformados contra mafiosos y sospechosos había hecho propicio.




Gordon Stewart Northcott


Northcott, un personaje críptico y ciclotímico, que pasaba de pelearse con el juez a perdir perdón a la madre, fue condenado a morir en la horca. Si ven la película, les digo que vale la pena esperar por esa escena tête à tête entre madre y asesino. Años más tarde, una de las supuestas víctimas de Northcott aparece y cuenta como un grupo de niños pudo escapar de la granja. Christine siguió buscando a su hijo toda su vida hasta perderse por caminos oscuros que nadie conoce, convirtiéndose en símbolo de la fe y el amor materno. Es una historia que me conmovió desde siempre, y me alegra que no haya tomado Ron Howard (que se retiró del proyecto, pero le recomendó a Eatwood que le dé para adelante con Jolie), porque seguramente hubiera sido un bodrio hollywoodesco más que pasaría desapercibido.

Walter Collins real

falso Walter Collins

El Daily Mirror de Los Angeles tiene un blog especialmente dedicado al caso, con scans de las noticias de la época y fotos imperdibles del juicio y los asesinos (tambiñen participo de ellos la madre-abuela de Northcott, a quien se obvia en la película en beneficio de una narración más clara)



Una sorpresa Jolie, a quien tenía sólo como hacedora de caritas pseudo-sexys y no mucho más.

Narración clara, amor por el cine clásico, verdad en el corazón y claridad de mente. Esas son las cualidades de Clint Eastwood, el último gran narrador norteamericano.


(Hay otra para comentar, Boy A, si pueden verla díganme que les parece, para mí es una de las grandes películas de la década. La dejo para mi próximo lapsus de Catalina Dlugis -a propósito, que subnormal es esa mujer)

The Tigers of the pampas


PJ! PJ! burning bright In the forests of the night,
What immortal hand or eye

Could frame thy
creepy symmetry?

In what distant deeps or skies

Burnt the fire of thine eyes?
On what wings dare
JDP aspire?
What the hand dare seize the fire?


And what shoulder, and what art,

Could twist the sinews of thy heart?

And when thy heart began to beat,

What dread hand? and what dread feet?


What the hammer? what the chain?

In what furnace was thy brain?

What the anvil? what dread grasp

Dare its deadly terrors clasp?


When the stars threw down their spears,

And watered heaven with their tears,

Did he smile his work to see?

Did he who made
San Martín, Saenz Peña, Palacios make Perón, Menem, Kirchner?

PJ
! PJ! burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Dare frame thy fearful symmetry?



(Answer: Mussollini made Perón, Perón made us children, Children voted Menem, Menem made Duhalde, Duhalde invented Kirchner)

Los Macarios



A los macarios les han despertado un hambre voraz. Basan su día en ir de acá para allá buscando algo que les alcance para pagar su dosis, que dura muy poco. Casi como un aullido de Ginsberg, sostenido por cinco minutos de humo inodoro que fluye de una lata.

Te piden, y quien no les dá sigue su camino con estela de insultos, y tal vez algún piedrazo. Quien les dá, tal vez conserve la vaga esperanza de que esas monedas sean parte de un botín de leche y galletas. Y quien los mira de reojo ante su vehemencia y exclama "no tienen vergüenza", olvida que, para quien durmió en los andenes de Constitución, con ratas y pasajeros nocturnos esquivándolos, la vergüenza no es una virtud, sino un rasgo más de la brecha abierta entre esos y éstos, ellos y nosotros. A la vergüenza se la han robado.
No son entes, se hacen ver, roban y matan, porque son tigres tigres, in the forests of the night. Los han animalizado, y su vida consta de momentos de búsqueda y momentos de olvido. Ellos quieren estar estando -como decía Castilla-, que la vida pase y no los pise, pero el flash dura un instante, y su maldición es una droga cuyo efecto dura demasiado poco. Al tigre le dura un par de días la gacela; a los macarios unos minutos, y deben volver a la jungla de asfalto a buscar.

Buscar. Buscar y deambular, no importa si el medio para llegar está en la caja de una farmacia, en los pasajeros de un colectivo o en una señora que vuelve de hacer las compras. Ellos no son la presa de estos tigres modernos, la presa es algo tan artificial, que al ver el mundo a través de su humo incoloro, todo se vuelve sueño y pesadilla al mismo tiempo.
Los macarios tienen hambre, hambre de olvidar un pasado de carreros al galope de un caballo deshilachado, sed de olvidar a un padre que se fue y a una madre que no da a basto, fnatasía de estar lejos de ese hermano que los abuso, y de esos hombres que les prometen todo a cambio de solamente entrar y disparar en una casa de alguien que no conoce, y seguramente mañana no recordará.

No hay filosofía para el macario, más que el sueño de contonear su cuerpo como dragones
escuálidos al ritmo del golpe de base sobre un cerebro agitado. Y saben que no hay salida: ni la piensan. Son ellos o el mundo, su droga los volvió egoístas, su afasia es necesaria, son peso sobre la tierra -el peor ideario unamunesco-, y no pretenden más.

Todos debemos cargar con su mochila, nadie los mandó a esperar que salgamos del pozo para machacarnos a tablazos, porque ellos no tienen madrina, sólo ese pecho repleto de leche insípida que les dá, por unos minutos, excusa para seguir vivos.

Foto de Patric-images

La guitarra en la alacena


Visto y considerando que me sale casi el doble comprarme el Shure y la placa de sonido que entrar a un estudio a grabar, decidí que entre diciembre y enero voy a romper el silencio y volver a torturar al mundo después de 3 años. Va a ser difícil no grabar desde mi casa, con días, meses y hasta años de tiempo para arreglar y editar, pero esta nueva experiencia merece un abultado cuaderno de notas. ¿Qué es eso? Les cuento: siempre que voy a grabar escribo en un cuaderno (que a veces llegan a ser varios) las notas de lo que tengo, lo que me falta, a que quiero llegar y con que cosas cuento. Aprovecho que tengo este espacio para hacerlo online. Sepan comprender que no es algo organizado, pero voy a darle una forma para que aquellos que no se interesan por estas cosas puedan leer y opinar también. A manera de debe/haber voy a intentarlo.

Instrumentos:
Guitarra criolla vieja pero que está sonando bastante bien. Supongo que tomó la forma d emis dedos.
Roland Groovebox MC-303. A un año de comprarla, todavía no me senté a probarla. Puede ser una opción o descartarla.
Notas: Juan me rompió todas las armónicas Lee Oskar. Supongo que, de todas maneras, no iba a usarlas, está muy quemado el sonido y los temas no son los de antes. no dá.
La guitarra es vieja, pero no es excusa, Willie Nelson grabó su mejor disco con una guitarra desvencijada que aún hoy porta con orgullo.
Descartemos la sound machine, puede sonar a Entre Ríos o combo amargo.
Me falta: Tengo apalabrado al coro de la parroquia de acá a la vuelta, pero Patri me dijo que está sonando muy mal. La líder es niñera de Juan, se puede hablar.
Sueño con percusiones, pero no tengo idea donde puede haber, voy con la remera de Fela Kuti por Parque Patricios a ver si algún nigeriano, senegalés o ghanés me dice algo, pero nada. Cuando el 148 dobla por puente Avellaneda veo un lugar llamado "Centro de cultura afroamericana", puede ser un indicio. Ese es todo mi contacto con la percusión, Nico me dice que cualquier percusionista mediocre del Manuel de Falla me va a cobrar, así que lo descarto...
¿Por qué tuve que pelearme con los bateristas toda mi vida? (Nota mental: nunca más decirles cavemen)
Quiero una cuica, por Liniers se vende una barata, la ví en Mercado Libre, pero quien la va a tocar, quiero que el disco sea grabado en vivo, a la manera afrobeat o MPB. (Nota mental: no envidiar más la cuica de el tema "Tu Luz" de Pol)


Concepto:
Lo que quiero:
King Ayisoba - Modern Ghanaians

Lo que hay:
Marku Riba - O adeus, segundo maria

Tengo 2 opciones: o un disco de música del Brasil (Mais do que eu, uno de Jorge Ben, uno de Barroso, el de Riba y un par más, sin grandes sucesos, temitas perdidos que pueda hacer míos, estoy harto de las versiones de Garota de Ipanema, además ya no soporto a Vinicius y Toquinho en versiones cocktail, MPB y samba-rock crudas)
O volverme loco con afrobeat, highlife y funk (dejá de soñar pobre idiota sin amigos músicos)
O un digno acústico en donde la guitarra sea a la vez melodía y percusión.

Título:
S/Z si decido fundir dos de las ideas
No fun-k si logro que algún músico me dé bola esta noche en el rosedal.
Siempre fuí negro (este lo descarto después del post sobre la mujer de Costello de emeygriega, no quiero que me diga que le gusta por obligación...Tranquila amiga, reniego de mi ascendencia tana, pero no me voy a transformar en sudafricano aunque lo desee más que Peter Gabriels)
La Verde, si tengo tiempo de grabar algo conceptual, en el buen sentido.
en fin, no me gusta ninguno, todos descartados.



Despues sigo, Juan subió y tengo miedo que me destruya la guitarra.

Cross a la mandíbula (del buen gusto)

En una edición de la revista pro-ceso Somos (dirigida por el ahora ponderado por muchos Gelblung) del año 1977, encontré una entrevista a Victoria Ocampo, en la cual se le preguntaba acerca de su lucha no fundamentalista en favor de la igualdad de oportunidades de la mujer con respecto al género masculino.

Ante la pregunta "¿Hay algún ámbito en el cual usted siente que la mujer no debería incursionar?", la onerosa señora respondía:

-Creo que ninguna mujer quisiera ser Monzón, ¿no le parece?





VHS


Dos sueños: en el primero me encontraba rodeado de video cassetes, tomaba uno de los negros, vírgen, y lo masticaba cual Rodesia de chocolate. Aún hoy no puedo sacarme el sabor plástico de las papilas cuando lo recuerdo.
En el otro, voy caminando por una calle lateral de la ciudad vecina de Las Anclas, y encuentro un videoclub que está cerrando. Entro, y encuentro la portada más espeluznante que recuerde, abro el pack, de esos gordos a presión, a manera de libro, y me saluda un cassete color hueso, con una cinta sin rebobinar. Me vuelvo loco de la emoción, salgo a contarle a mi hermano y a mi papá, y cuando vuelvo no está más. Me esfuerzo por recordar el título, y cómo siempre algo me despierta.



El primero tal vez sea videofilia y el segundo lugar común, pero a tal grado llega mi fanatismo por el VHS.
Soy de la generación que tenía un pálido cine con estrenos de Disney o Chatrán, que a los 7 años corría al videoclub a buscar películas de terror escondidas en el rincón más oscuro del local, y que incluso cortaba su sábado para viajar por ciudades vecinas buscando las de Bergman, Billy Wilder y Sam Peckinpah en algún local perdido. Librerías de saldo y videoclubes, mi perdición.

Este es un post difícil, poque cuesta mucho explicar la pasión por algo que para muchos simbolizó la muerte de un arte.
Cuando llegué a Buenos Aires, en 1998, me encontré con Liberarte y Mondo Macabro, y los sábados a la mañana compraba dos packs de 4 videos cada uno, tomaba la línea Mitre, estación Coghlan, hacía Retiro, línea C, combinación con B hasta Uruguay, sólo para volver un par de horas más tarde saltando con la filmografía de Glauber Rocha y John Waters.


Pero la espina de esos dos sueños seguía clavada, luego de miles de cassetes grabados que luego mandaba a Las Anclas para que papá archive en un cuarto-videoteca.
Y el otro día estaba viendo un capítulo de Masters of Horror dirigido por John Carpenter, "Cigarette Burns", en el cual un millonario le encarga al protagonista, dueño de un cineclub, que le consiga la única copia en el mundo de Le Fin Absolute du Monde, un film que sólo se proyecto una vez, y que es capaz de causar suicidios, asesinatos masivos y reacciones de locura en cadena. Siguiendo la pobre línea de la serie, termina de manera muy Lovecraft, con cosas innombrables que se nombran y gore (esta serie fue pensada, entre otros, por el especialista en FX de make-up Greg Nicotero, así que hay que mostrar bastante más que insinuar). Pero me pareció muy buena la idea de esa película perdida que me lleve al límite, algo similar a lo que creyó ver Cronemberg en el mundo del vídeo cuando filmó Videodrome (1983).




A mí, el mundo del video me produce ese deseo que nace en lo más oscuro del cerebro y emociona hasta el tuétano, ese anhelo de hallar la película definitiva escondida en un rincón oscuro de una casa vieja que oficia de videoclub (¿ven? hasta el nombre video-club suena a cofradía). No me mueve un pelo el DVD con sus escenas extras y el como se hizo la película, o entrevistas en las cuales el director nos arruina el concepto que quisimos ver.
El VHS sólo tenía tapas alucinantes, cajitas que los hacían parecer pocket books, adelantos con trailers realmente buenos de películas malísimas, y el film en sí. Nada más.



Ese video palpitante que le insertan a James Woods en el vientre as a videocassetera humana más Le Fin Absolute du Monde me llevaron a recordar esos momentos en que encontré películas que pensé que nunca iba a ver, y me las llevé del lugar escondidas, cómo para que nadie me las quiera quitar de las manos... no me daba cuenta de que el mundo alquilaba Duro de matar 8 en los incipientes Blockbusters que comenzaban a invadir los barrios, marcando el fin de una nueva era de cine popular. He aquí aquellas que me desvelaron, y aquellas que aún continúan haciéndolo (me niego a bajar Torrents):



Cannibal Holocaust: la trajo mi hermano, primera película con la que vomité, no en la parte del canibalismo, sino cuando le sacan el caparazón a una tortuga amazónica y la pobrecita queda despojada de su privacidad (la tortuga cómo símbolo de privacidad, ¿aparecerá esto en los diccionarios de símbolos?)



The Child: Ésta estaba escondida en el videoclub "Apple", de mi pueblo, y en la portada aparece un niño de ojos brillantes detrás de un portón victoriano. Nada se sabe de su director, y no mucha gente la recuerda.



Carnival of Souls: Hoy en día muy ponderada, pero hace unos 15, 20 años era imposible de conseguir. La última que no me dejó dormir, con sus maquillajes expresionistas y su onda Twilight Zone.



Macunaíma: Me contaban de cómo esta película fue prohibida en casi todos lados, y seguramente para la gente anterior a mí, poder verla en su momento significó más que ir al cine a comer pochoclos, algo muy cercano a un acto que a la contemplación. El cine como acto, creo que ahí voy definiendo lo que quiero expresar.


Las que todavía me quitan el sueño:


Mermaid in a manhole: de la serie japonesa Guinea Pig, totalmente extrema. Este capítulo, el más rico de todos, trata de un pintor que pierde a su mujer y va a llorarla a la playa. En un desagüe encuentra a una sirena moribunda, y decide llevarla a su casa. Allí, deja pudrir sus heridas y utiliza el pus de sus escaras como pintura de sus vívidas obras. Dicen que al final nos damos cuenta de que la sirena es en realidad el cadáver de su difunto amor. Este capítulo inspiro al primer asesino serial de Japón, y varias reacciones en cadena de violencia y sangre.



J'accuse: de Abel Gance, el de Napoleón, una película muda francesa de terror de la cual el argumento mucho no me interesa, sino esa escena final que ví perdida por ahí en algún documental. Las ánimas de los soldados muertos en la Primera Guerra Mundial se levantan y, con sus rostros desfigurados por las bombas y la pólvora, recorren Paris. Escuché que Lon Chaney se inspiró en esto para virar su carrera hacia seres mutilados, acercando su horror al inconsciente de un pueblo norteamericano que por primera vez, gracias a los avances de la medicina, veía regresar de la guerra, vivos, a los soldados heridos.



El otro día mi sobrino me explicaba su teoría acerca de que, allá cuando se crearon las videocasseteras, alguien les puso un chip para que todas dejaran de funcionar hacia esta fecha, y es por eso que la mayoría tenemos aparatos rotos y salimos corriendo a comprar DVD players. Muy cierto lo que dice, yo aún sigo lamentando no poder apretar PLAY-REC cuando engancho una peli buena en la tele.


PD: Post número 100, y por primera vez hablando de películas. No de cine, de películas.
No esperarán que descorche champagne, che, esto es sólo un blog, no la vida.
Gracias a los que perseveran leyéndome sin aburrirse.

MIA, sólo MIA




Mathangi Arulpragasam
Maya
Missing in Acton
Missing in Action
hija de Arul Pragasam
hija de Kala
MIA




All we are saaaayin', is give MIA a chance -c'mon everybody, c'mon Dr. Leary-
All we are saaaayin', is give MIA a chance!!!!



Nacida en los suburbios de Londres, mudada a Sri Lanka siguiendo la carrera revolucionaria de su padre, el líder político tamil Arular, quien luchó con todas sus armas por indpendizarse de la mayoría cingalesa en el país del ceylon tea, vivió en una casa-árbol en India, en la casi indigencia cuando estalló la guerra en el país de sus raíces y los Arulpragasam debieron pedir asilo político.


La vuelta a Londres, en un refugio casi clandestino, proveyó a Maya del material artístico descartado de los 80s. Mucho flúo, retazos y beats toscos de raves clandestinas. Así fue forjándose como artísta, empapándose del apogeo del hip-hop en la isla (allí el rapear no versa sobre cuantos Dead Presidents tiene el MC en el banco ni a cuantas famosas se curtió, sino que conserva, en las minorías africanas de Paris y "pakis" de Londres, un profundo sentido de protesta), e intentando reflejar con el arte el intento fracasado de sus padres por ver a su etnia libre.



Así, luego de una reconocida carrera como diseñadora y artista gráfico, llegó la música, con una Roland Groovebox MC-505 que le prestó e
l grupo al cual ella seguía (Elástica, los que perdieron un juicio contra Wire por robarle el riff de su one hit wonder), dándo luz a Arular (2205), título homenaje a su padre.
Y la prohibición en USA, por nombrar reiteradamente al Ejérci
to de Liberación Palestina.
Es la nueva artista de protesta, esa que te suena a Ace
of Base pero que en el fondo daña más que 100 Neil Youngs con armónica y camisa a cuadros sentado cómodamente en su rancho redneck.



Y todavía falta más, porque se ve que en la casa-árbol de India había hormigas que supieron esconderse bien en ese perfecto trasero, ya que en lugar de relajarse y gozar de una prestigiosa carrera como diseñadora de indumentaria (¡en la época de mi abuelo le decían corte y confección, ahora es carrera universitaria! Si viviera el viejo, sería el sastre de Panamá...), se dedicó a recorrer el mundo. Pero no esos viajecitos de birra, porro y hostel con mucama-que-pagó-turismo-en-"facu"-privada-haciéndote-el-favor que vemos a diario en nuestra devaluada capital, sino que se internó en los peres tugurios, palpando, asimilando realidades.




Desde África llegaron amigos, desde la India llegaron amigos, desde los suburbios llegaron amigos y, todas las voces todas, todas las raggas todas, crearon la mayor obra de arte musical de los 2000, Kala (ahora título en homenaje a mamá), amalgamada con retazos de lo que una Madona u otra ídola vacía pre y post Sex & the City utiliza para sus discos.



Todo lo que podemos escuchar en este disco, donde deja un poco de lado las drum machine y suma instrumentos típicos del grime, dappan koothu (estilos de los que nunca oyeron hablar, como yo antes de ella, seguramente), u otros más conocidos por nosotros como el disco o rave, es caos, mundo, sin globalizar ni integrar, como harían Manu Chao o chantas por el estilo. Gran mérito también de su productor DJ Switch, quien instaló estudios de grabación en medio de la India y Trinidad & Tobago. Y no es que MIA buscó al León Gieco triniteño o keniata para sus canciones, hundió sus hermosos pies de dragona sexy en el barro y dió con la crème de la crème del mundo, que precisamente no son esas chicas de cabello planchado que moran en la New York de donde la echaron por "problemas de visa".


BOYZ






  • Tiene uno de los websites más difíciles de browsear y con más destello cromático de la red (pinchen en website para verlo).
  • Debió lanzar casi todos sus videos (que son muchos) por internet, ya que ninguna cadena quería pasarlos. Ahora ni siquiera pueden embeberse porque la multinacional no te deja.
  • El estribillo de su hit americano son disparos cantados por pibes chorros.
  • El leit motiv de su primer hit es la trompeta del tema de Rocky sampleado como clarín de guerra.
  • Es la primera vez que este servidor coincide con la Rolling Stone US en que Kala fue el mejor disco de 2007.


Sus discos (click en la imágen para bajar)


Arular (2005)



Kala (2007)



Se nota que la pibita me volvió loco, ¿no?


Deus lhe pague

La verdad, no tengo ganas de poner fotitos, y casi ni ganas de escribir. Porque cualquier palabra o idea que pueda tener me suena a lugar común, y realmente siento que hoy, en este lugar, perdí la libertad.
No puedo ser libre en un país en el cual me imponen que tengo que cambiar el reloj de hora, toman lo que gano y lo hacen circular de acá para allá, un país en el cual los medios critican lo mismo que yo, pero de manera estúpida y tendenciosa, según si el gobierno les pesificó sus deudas o les alivianó sus faltas.
Es horrible no estar en ningún bando, en un país de dos patotas eternas que constantemente buscan el blanco o el negro como excusa para matarse. Matarse no, verse sufrir, en esta danza masoquista.
No quiero pertenecer a nada, a nadie, quiero que si viene Edesur a cortar la luz para
mejorar el servicio tener la libertad de decirles "sabés qué, vení de noche, a mi no me cortás nada, o reducímelo a fin de mes". Pero, ¿vale de algo protestar, como esos viejos locos que insultan a las pobres cajeras del super porque discutieron con la mujer?
Pero mientras haya
un crimen para comentar y fútbol para sonreír, somos idiotas, soy idiota, y me dejo pisar, apresar por el autoritarismo. Que se entienda: no es por los idiotas que nos gobiernan hoy, es por este status quo que siento no me lleva a nada. Pero mi opninión, humilde o ignorada, como sea, no puede cambiar nada.

Un ejemplo: ¿Qué razón hay para aumentarle el sueldo a un maestro que trabaja 4 horas y tiene 3 meses de vacaciones? ¿Qué razón hay para que un maestro no cobre igual que un médico o un abogado, si su labor es más importante que la de ellos? Las dos son ciertas, y ambas preguntas son injustas.

Sinceramente, cuando se habla del avance de la humanidad, es una simple excusa para justificar el peor retroceso en muchísimos siglos.

Borré párrafos al escribir esto, y tal vez no dejé lo mejor, tal vez carezca de sentido pero,
sinceramente, no me importa tener sentido, si ya es un absurdo estar preso de las decisiones de los demás. Me tiene harto la democracia, y pregunto con mucha curiosidad a los que me llevan un par de años y comentan aquí como se hace.

Sinceramente, ¿cómo se hace?

Títulos




Siempre fuí de aquellos que creen que un buen título no es sólo una estrategia de marketing, sino un ejercicio mental similar a escribir un haiku, jugar un sudoku, o cualquier invento incomprensible oriental.



Ya los latinos con el Complemento Circunstancial de Tema de + ablativo me mataban.

Después, supe coleccionar títulos antes que obras, y nominar las fotos de mi mujer es mi pasatiempo más arduo, algo en lo que casi siempre termino derrotado.

Acá van algunos títulos que me enamoran.
Espero los suyos.



Angst essen Seele auf: "La angustia corroe el alma", película del mejor titulador de la historia, R. W. Fassbinder.


Un coup de dés jamais n'abolira le hasard: "Un juego de dados jamás abolirá al azar" (la palabra hasard deviene de dado, pues entonces 'un juego de dados jamás abolirá a los dados'), poema incomprensible del gran S. Mallarme del cua´l recordé el título gracias a una clase hace poco.



Piensen títulos solamente, más allá de la obra.

The Meat Show


No me interesa hacer un post sobre la televisión o sobre el periodismo porque, en realidad, me parece que todo lo que puede salir de esos agujeros, hoy en día, es carne picada, podrida y devuelta.
Las pocas opiniones que me han parecido coherentes en los últimos meses las he leído en blogs, y el tema que voy a tocar ahora no me atañe ni un poco, porque como he dicho antes, soy hincha de Boca Jrs., y la Selección Argentina me importa poco y nada, como a todos los xeneixes pre-Giordano, esos que iban a sacar la entrada el domingo y no estaban obligados a comprar abonos.


Lo que sucedió la última semana fue bochornoso.

Como hincha de Boca con memoria, Basile nunca me agradó. Nos sacó, sin necesidad, tres jugadores clave en el '91, que nos hicieron perder un campeonato contra un equipo mezquino, sin delanteros, del ahora ponderado Marcelo Bielsa (que cosecha club de fans entre los PD -no voy a llamarlos periodistas deportivos porque hasta para ellos esto es un insulto-, olvidando su manera tediosa y malsana de jugar sin delanteros en campeonatos y Libertadores). Incumplió un contrato para ir a jugar un amistoso contra Brasil, dejándonos a merced de Lavolpe.

Basile es un gran descubridor de técnicos, entonces. Mejor dicho, inventor: inventó a Bielsa, que tuvo un buen comienzo, pero salvó su olvido ganando un campeonato ante un Boca sin Giunta, Latorre y Batistuta, con un gol de cabeza y por penales. Inventó a un Simeone, el peor técnico que me tocó ver en mis años de seguidor de este deporte, sirviéndole el campeonato a un gran equipo con un goleador terrible y un gladiador como Verón, a quienes el niño Armani no podía poner de líberos porque le escupían la cara.


Pero aquí está la cuestión: yo puedo decir que Basile es un incapaz, aunque no lo haría por el sólo hecho de que es ua persona mayor, y por el hecho de que gracias a él fuí hincha de la Selección por dos años ('91 al '93). ¿Pero cuán autorizados se encuentran esos idiotas de traje para opinar, desde su ignorancia y frente a una cámara, igual que una persona del montón como yo?


Ahora, que es el momento de disciplinar a un grupete de mediocres que creen ser estrellas, proponen a Maradona. Ahora, que es el momento de tener sangre en las venas, proponen a Russo. Ahora, que es el momento de no volver a creer que somos los mejores porque ganamos una copa de leche en China, proponen a Batista. Ahora, que es momento de tipos con una idea definida sobre qué quieren, proponen a Simeone.


Es hora de que se callen los periodistas. Y si no quieren hacerlo, es hora de que apunten más alto, a la cabeza de este embrollo. Porque si tienen el "poder" de echar a un tipo que si tuviera a todos ellos enfrente, se les pararía de manos y no dejaría uno en pie (cómo deben resolver las cosas los hombres, no hablandole a una cámara como niñitas), deben tener el poder de derribar al Gran DT de Sarandí. ¿O tengo que pensar que son como estos programitas de cámaras ocultas, que se meten con los más pequeños estafadores, y nunca van por un pez gordo?


Como hincha de Boca, que sufrió a la Riverción de Passarella, que tuvo que irse llorando del colegio luego de que nos sacaran a Batistuta en 1991, que vió a Sorín tirándole centros a Zanetti contra Suecia, y que tuvo ganas de romperle la cara al Messi mirando para otro lado en el banco en 2006, voy a hacer una concesión a mi fanatismo.

Es hora de Ramón, al que odié por su dialéctica menemista y risita burlona, pero que sabe más que nadie de buen juego.

Es hora de Gallego, que se fué de boca mil veces, pero que es un ganador nato y sabe armar los mejores planteles en tiempos reducidos.


Y, definitivamente, es hora del Virrey, aunque no lo nombren mucho porque es el único que acabaría con el principal conflicto de la selección: el "Periodismo Deportivo", dicho así, con comillas despectivas y en cursiva.


Pero el Virrey es mío, de mi pueblo boliviano y paraguayo, como nos discriminan las otras parcialidades, y ustedes, argentinos exitistas que nunca aprobaron nuestras copas por penales pero que nos envidian con toda su alma de oro olímpico, nunca podrán disfrutarlo.

Reuniones Sociales



La casa era un manojo de nervios, a causa de la fiesta de graduación de Eve. Padre, madre y las dos hijas preparaban el vestuario para la noche de gala. El otro habitante de la casa, abuelo Antón, solía desvariar en reuniones sociales, por lo que decidieron no llevarlo, a pesar de su insistencia. “Solo conseguimos cuatro invitaciones”, fue la excusa.
El primer inconveniente lo sufrió la agasajada de la noche. Al probarse el vestuario, Eve se dio cuenta de que al descubierto quedaba la legión de verrugas que, desde hace un tiempo, invadía su espalda. El llanto histérico encontró un único receptor en abuelo Antón, quien desde su mecedora abandonada en una esquina, esbozó tres palabras mágicas: “Barro de jardín”. Confió en el anciano. Anteriormente, sus remedios caseros habían funcionado –curaba un resfriado parándose sobre papel secante, o el hipo con cucharadas de azúcar-. Corrió tan rápido como pudo hacia el jardín, repasó su piel arruinada, tomó una pala de pico, y procedió a enterrarse en barro, de pies a cabeza.
Mientras tanto, Julia descubría, irritada, un orzuelo que desfiguraba su ojo y no le permitía siquiera llorar su desventura en paz. Su madre, quitándole importancia al asunto, le aconsejó usar lentes oscuros. “¿Una mujer con lentes oscuros? ¡Que vulgar!”, se quejó.
Desde las sombras oyó un susurro: “Clavando un cuchillo en la arena, el orzuelo ya no es problema”. Observó hacia el rincón, donde la sombra sostenía un cuchillo de cocina por el filo, entregándoselo. Realmente, aquel antídoto se oía estúpido, pero lo prefería antes que ser el ‘bicho’ de la fiesta. Al tomar el cuchillo la risa de abuelo Antón, irracional, fue colmando progresivamente la casa, volviéndose insoportable. Por esas actitudes no convenía llevar al viejo a las reuniones.
Al llegar al jardín, la risa se disipó. Ese lugar escapaba al bullicio general de la casa durante los últimos días. En realidad, Julia no deseaba asistir a la fiesta. Ni siquiera quería demasiado a Eve quien, a pesar de la poca diferencia de edad –eran mellizas- ostentaba las ventajas de todo hijo mayor. Pero se había comprometido a asistir.
Mientras aprieta el mango con toda su fuerza, la hoja de metal le devuelve la imagen de un ojo hinchado y supurante. Se figura hazmerreír de la reunión. Su mano transpirada empuña el cuchillo, elevándolo sobre ese ojo extraño, clavando enfurecida el arma en el monte de barro que parece cobrar vida en un grito.
“Ahora sobra una entrada”, murmura la sombra, desempolvando el traje de reunión social.


Foto, como siempre, tomada por Patri.


Las Anclas

VI

Llegaste a medianoche, fin de la travesía.

No quise hablar del clima, de lluvias que vendrán.

Lo dijo el Almirante “De aquí... nunca saldrán.”.

Las Anclas tiene vida, recuerda esta poesía.

Un año en Capital estudiando Abogacía,

Que no lo has intentado decir nunca podrán.

Revende las valijas, seguro algo valdrán

Hay que empezar de nuevo, comprar otra alcancía.

-“Socorro Scalabrini en toda desventura”-

Decía el inmigrante, de la ciudad cimiento.

Pero él después se burla del joven en su ocaso

El Beato desde el Cielo, abraza el sufrimiento.

No llores, estudiante, si ríen tu fracaso:

Las Anclas tiene vida, más nunca sentimiento.




IV

La misma película, ya no hay marquesina

Que anuncie todo el año, aún en vacaciones,

Fragmentos aburridos, con mil interrupciones

¿Proyectas otra imagen, oh máquina cansina?

El dulce matrimonio de la mansión vecina

Está buscando un hijo con todas sus facciones.

Celebran en la cuadra, formulan predicciones

“¿Será mujer u hombre?”, apuesta libertina.

Si hereda su cabello, bermejo, ensortijado,

Se enredará a la madre, su tibio y seco nido

Tal vez cuando trabaje, me encargue su cuidado

Y en los cumpleaños, tendrá el mejor vestido.

Un crío adopta el barrio, juguete tan preciado

Deseado y planeado, mas nunca concebido.





III

Lloran y lloran, más siguen en vela

Luces que arden después de bailar.

Piensa que a nadie ya puedes culpar

Arrorró niño, irás con tu abuela.

Día tras día, triste cantinela

Fértiles ubres no dan de mamar

Charlen despacio que va a despertar

Ya la nodriza su placa cincela.

“Madre ¿qué hago?, el bebé patalea

Justo hoy es viernes y quiero jugar.

Ya en Las Anclas creció la azalea...”

“Hija, no llore, lo voy a criar.

Que Dios me escuche, que nadie lo vea

No me solloces que empiezan a hablar.”





IX

Aún la nueva historia con diferentes caras

Es círculo vicioso de héroes sin espada.

Al gallo han rostizado, quién canta la albada

El pueblo no despierta, se lame las escaras.

Melancolía firme, aún si te ausentaras,

Atraerías niños a tu virtual posada.

O a los trabajadores que asisten sin la azada,

Reunidos ante un fuego urgido con sus varas.

Recuerdo idealizado que tengo que ahuyentar,

Devoras los relojes de la hora del descanso,

Degustas la fortuna y la ahogas en el mar.

Navega marinero, mantente fiel y manso,

Que cuando tu esperanza se canse de pujar

Recordarás la historia, tu cálido remanso.

Sonetos.

4-4-3-3, verso endecasílabo o alejandrino, rima consonante A-B-B-A y una última línea que te deje sin aire.
El haiku de los occidentales, de nacimiento italiano pero definitivamente hispano, ejercido majestuosamente en el siglo de Oro, reflexionado por el modernismo, y resguardado por la generación del '35.
En una época en que todo aquello que venga en cajita debe ser sacado de molde, deformado, ironizado y parodiado hasta hartarlo y agotarlo en menos de 10 años, volver a leer sonetos puede parecer anticuado; incluso un adolescente que se acerque a esta especie puede despreciarlo por su rima "calamaresca" o "rapera" (esto me han dicho, pensando que la rima consonante nació de estos especímenes).

¿No cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal más fresco se marchita?

¿No cesará esta terca estalactita
de cultivar sus duras cabelleras
como espadas y rígidas hogueras
hacia mi corazón que muge y grita?

Este rayo ni cesa ni se agota:
de mí mismo tomó su procedencia
y ejercita en mí mismo sus furores.

Esta obstinada piedra de mí brota
y sobre mí dirige la insistencia
de sus lluviosos rayos destructores.
Miguel Hernández, Poema N º 2, El rayo que no cesa.

Esto es sólo un preludio para justificar mi vergüenza por los sonetos de mi autoría, escritos a la vieja usanza, que leerán a continuación.

Fantasmitas

“Papá esta pintando la casa, que no le dicen casa, le dicen chalet, y no está pintando, está barnizando. Hace un rato atrapó una ratita, que no es ratita, era laucha, con la persiana, cerrándola así, que no es cerrándola, sino bajándola, y a la lauchita no le salió nada de sangre porque como es, no como es, como será la sangre de las lauchitas. Es la primera vez que veo una, porque en la casa del nono siempre hay gatos que no se mueren y cambian de color todos los días, no cambian de color, se van y vienen, no como el Battle-cat, que cuando veníamos con mamá del jardín, cuando ella era una mamá normal porque había tomado licencia y entonces no me podía escapar de la Sala para ir a séptimo grado donde era maestra en la misma escuela, y los grandulones me enseñaban malas palabras y se creían vivos y ella tomó licencia no sé porqué y me iba a buscar como todas las mamás normales, y ahora los grandulones no se van a acordar de mí y yo sí me acuerdo las palabras. Veníamos con mamá en el auto, que no es auto, es Fitito, que yo me acuerdo cuando le pegamos con el Leonel calcomanías que decían Lale y Leonel, que no es Lale, es Ale y que no es Ale es Alejandro, porque ya sos grande y sabes hablar, si ellos me dicen Lale desde nene, rosa y celeste con forma de nubecitas y como me aburro, que la puta que lo parió ya se lo había escuchado al nono, esa vez que mamá se enojó y le dijo quién es la puta y qué me dice cosas por unas plantas que le pisó, es un chico nada más, y que después fui al jardín y al segundo año compré al Battle-cat que no peleaba con los otros gatos pero no era maricón como el gato del primo Obando, que está todo el día pasándose la lengua entre las patas, que no es gato, es gata y está operada, no porque se enfermó, porque tenía que estar más en casa y no gorda de bebés, solo gorda de comida, cómo era la palabra, la palabra... capado. Pero al Battle-cat lo prefería gordo y en la casa, aunque mamá no lo dejaba entrar, antes que aplastado al lado del cordón como un sapo de esos que atrapaba porque aparte de gatos había muchos sapos, yo le tengo terror a los sapos, que una vez llovieron y pensé que me venían a buscar y mamá me explicó que las nubes absorben los huevos y los llueven y yo le pregunté si es como si los cagaran y casi me da un cachetazo por repetirlo, cachetazo no porque ella tira del pelo, pero antes lloré y le mentí, le dije que tenía miedo de que se lo chupe la nube al Leonel, porque él era chiquito y yo en verdad quería que se lo chupara, así los sapos le hacían pis, lo oxidaban y lo dejaban aplastado en la calle cerca del cordón como al Battle-cat. Capado, ¿Hubiera escapado volando?


Nadie me cree cuando digo que al Battle-cat lo pisó el papá de mi padrino el Tonito, al que nunca conocí, de chiquitos iban con papá de excursión a Villa del Mar no como yo siempre adentro y después de mi bautismo en el setenta y ocho desapareció del mapa, como dice mamá, creo que es igual al muñeco que maneja el auto a pilas que me regaló cuando nací, pobre, no sabía que a mí no me gustan los autos, son aburridos, pisan gatos y lo pisaron al abuelo ese que me quería y no hablaba como el nono que no se le entiende nada, yo no me acuerdo de él pero lo escuché en un casete que grabó labuela de antes que lo pisaran cantando conmigo y el Leonel, cada vez que lo escuchamos ella me dice ‘vos sos como un fantasmita de él sos igual sos mi preferido’, mientras reza, reza, me hace rezar, y no quiero acordarme cuando me llevó a la San Pablo y me hizo agarrarle miedo a San Cayetano, y un día la nona, que también jode con él, sacó de un cajón su estatua barbuda y yo San Cayetano NO, San Cayetano NO, y el nono que dormía la siesta se levantó, y gritaron, gritaron, ella no, porque se hace la santa y sigue rezando, capaz para que Diosito lo perdone a él que es muy malo, y yo me enoje porque el le dijo bastazza, que ella no es bastarda, solamente son medio primos los dos, por eso tienen el mismo apellido, ella lo esperó toda la guerra, él en Rusia congelado, y ahí se volvió loco después de descongelarse en Siberia, y lo pateé en la pierna izquierda congelada, y se enojó pero no me empujó, porque él nunca le pegó ni a tu padre, que era calladito no como vos que saliste a tu madre, sino que empezó a darle a ella una que nunca había visto, y corrí con todas mis fuerzas a avisarle a papá, que lo llamo ‘rata, rata, sos una rata’, por eso ahora nos venimos a vivir acá, cerca de labuela, que está sola y nadie le puede pegar, porque los muertos no pegan, ¿no?
Papá ya está terminando de pintar, ya terminó, pero no larga el pincel, dice otra mano... y si te aburrís, no hubieras venido”.

2. Liberar los demonios (viejo texto escondido entre carpetas, de 1998)

Kapelusz.


La imagen de la desatanudos, boba y acartonada, como tarjeta de presentación de aquella billetera olor cuerina negra, ajada, aburrida, que revela, ahora objetivamente, el material aprovechable en la vida de Kapelusz, mi amigo. Desgajando lo encuentro, rechoncho, cara grasosa, precoz pelusa debajo del guardapolvo amarillo orín, buscándome para golpearme luego de rebelarme ante su autoridad en sexto grado, afilando los nudillos para golpear a su padre revelándose ante... todo lo que escriba suena obvio, Kapelusz en medio de una nube de humo gris azulado (¿existe?, él lo crea) que brota de su cerebro y la garganta de toda la gente que se agrupa en ese cuarto con piso de parqué aboyado, Kapelusz aspirando el aroma de los tilos, atravesando en diagonal algún boulevard de la tercera ciudad que lo recibió, resucitando un par de ojos en llamas por tantas manos de cal con la flor violácea del Jacaranda en la segunda ciudad que lo desvirgó, purificado y aspirando algo de bienestar de las sierras de la primera ciudad que lo aceptó, tratando de arrancar algún acorde a los álamos petrificados del pueblo que lo malcrió, lo degeneró, aquellos álamos que filtran un haz de luz y, envuelta en la penumbra del bolsillo de un vaquero que supo ser negro, permiten a la imagen de la desatanudos, tonta y acalorada, desteñirse, transpirar lágrimas que dan vida al trozo de cartón y ayudan a Kapelusz, confundido, más de lo que pueda creerse (por lo menos yo, que lo conozco, porque es mi amigo), a reflexionar, en un arranque decisivo en su errática vida, y mudarse de aquel cuartucho de paredes improvisadas con sábanas en medio del monte, a la copa de algúna frondosidad inmóvil, con la persona que le envió las cartas, notas y amenazas que contienen aquella billetera olor cuerina añeja, junto con los recibos de locutorio con llamadas a otro continente, cartas y recibos, intercalados, abriendo otro capítulo, ahora recibos por cartas, transformando cada hecho en recuerdo, con su documento material archivado en la billetera ajada que ilustra, como carta de presentación, esta imagen sublime e inmaculada, que guardo como nostálgica, ausente, aburrida, porque los recuerdos, si no salen de la boca de Kapelusz son solo recuerdos, no mucho más que eso, y la imagen de la desatanudos, milagrosa y revelada, ya en mi poder, no lo exonerará de ellos.


(texto escrito en 1998, que descubrí en una vieja carpeta de cuando estudiaba cine, lo escribí mientras me aburría en una clase de iluminación y cámara)

1. Sueños de una mañana de primavera


Esta semana pude volver a dormir en un horario casi normal, y dejé de tener pesadillas.


En el primer sueño había una señora de baja estatura, cabello tirante recogido en un rodete detrás de las orejas, que lanzaba graves acusaciones contra mí delante de toda la gente que conozco y he cruzado en mi existencia. A continuación se me aparecía un tribunal muy parecido a un aula de colegio napoleónico, abarrotada por una multitud de desconocidos donde reconozco todas las personas con las que mantendré contacto el resto de mi vida, y yo me defendía con una soltura nunca vista. Mis argumentos, los gestos con mis manos, el lenguaje corporal y la dicción apabullaban a la mujer y levantaban la admiración de la audiencia. Era un narrador cuasi-omnisciente, ya que me veía desde afuera como una comunión perfecta de cuerpo y neuronas, razonando lúcidamente, llevándome un aplauso que me volteó hacia la siguiente visión.


En éste no aparecía, y juro que haré un fileteado para darle coherencia. Había un camino de tierra en el Chaco (nunca estuve allí), y un hombre lo atravesaba en bicicleta. Detrás se levanta una nube de polvo seco y, deformada por los vapores del sol de dos de la tarde, se ve aparecer una chata a toda velocidad que atropella al ciclista.
En la salita de puertas de cortina -manteles viejos- que hace las veces de hospital, el viejo agoniza, mientras a su lado va y viene un joven de cara como maquillada por el polvo, pegado en su frente por la transpiración. En la cama de al lado del moribundo, una mujer grita, se desgarra del dolor y vuelca rebalsa en lágrimas sobre su pecho embarazado, mientras rasguña las paredes de barro recubierta a medias con cal. El niño no quiere salir, se aferra a las paredes de su madre, y nadie sabe ni puede sacarlo de allí.
Agonizante, el viejo llama al joven y le dice que, para que su bebé nazca, debe encotrar al asesino que lo atropelló, porque su agonía provoca que el nene no quiera salir, el niño no llegará a un mundo injusto.
En esta parte recuerdo como hiedras que comenzaron a trepar y taparon la imágen, pero era algo así como una historia berreta de coincidencias en la cual el padre de la criatura es al mismo tiempo el asesino y el héroe. Pero nunca llegué a saberlo.


En el último sueño que recuerdo me sentía acogotando a una persona que insultaba todo aquello por lo que yo supuestamente había luchado en esa escena. Le apachurraba los lentes con mis manos, destruía paredes a puñetazos, pero cuando intentaba golpearle la cara, el cross tenía la fuerza de un almohadón de gomaespuma, y el agredido se reía provocándome... Debo andar necesitado de alguna trifulca, aunque nunca fui de esos que interpretan los sueños, más bien soy de los que los olvidan.


Hoy, a un año de cumplir 30, creo que de a poco me voy olvidando de aquellos sueños que no tienen lugar por las noches, aquellas visiones forman parte de la esperanzada vigilia, cuando imaginamos semi-conscientes todos los objetivos que nos alientan a seguir.



Dibujo de Greg Ruth para el comic "Freaks of the Heartland", de Steve Niles